18 de julio de 2009

Ángeles roqueras

No tengo la foto a la vista pero la recuerdo: mis hermanas gemelas de acaso cinco años están en movimiento encima de las sillas; las sillas del comedor son de estilo rústico, con respaldos y asientos de piel; dos de las sillas están juntas y pegadas al muro que parece sostener la imagen entera; debido al oscurecido inferior de la foto, esa pared da la impresión de estar suspendida desde arriba, como una pintura que de no ser tan literal parecería el reflejo de un sentimiento místico del siglo XVI o XVII. Es un interior, no hay luz externa, quién sabe si es de día, está nublado o amaneciendo. El foco del flash de la cámara golpea toscamente, lo que da a la imagen un brillo encendido virado hacia el verde. El marco blanco tiene la franja inferior más amplia —para rotular—, el formato es instamatic.
Pensemos en los años 70.
Salvo unos calzones blancos orlados, la hermana de la izquierda va desnuda; la otra tiene vestido de fiesta, lentes negros, botas a la rodilla. La primera (¿quién: Laura, Margarita, cómo identificarlas?) da la sensación de iniciar un viaje: su cabello dejado a su peso, una breve sonrisita y la mirada caída, acaso reflexiva, componen la cara de alguien que emprende un camino que forzosamente la aleja… como si el ir la llevara entre alegre y acongojada. A su espalda, bien plantada y volteando a mirarla fijamente, de gesto liviano, tal vez frívola, adelgazada por las sombras, su gemela tiene una mueca que se prolonga desde los labios hasta una arruguita a un lado de la nariz. ¿Qué expresión tendrán sus ojos cubiertos por los lentes negros? ¿Está burlona? ¿Fastidiada? O por el contrario, ¿está apachurrada, triste? Su frente, ninguna; pero desde la manga de su vestidito tensa el brazo hasta la flexión de la muñeca, como queriendo retener la figura de ángel sin alas que comienza a alejarse de ella.
La foto es de mis padres y no la recuerdan. Yo la robé porque algo ahí me parece maravilloso: una composición digna de un póster; casera y azarosa, movida hacia arriba. Y ellas, reflejan la dualidad que se quiera. Para mí, bien roquera. Además, esa foto condensa una época: todos los elementos la delatan. La niñas también manifiestan un orgullo, ¿acaso el de mi madre, porque en su juego ambas eran ella? ¿Qué quiso retratar mi padre?

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¿Quién de las dos en esa foto hoy tiene un par de hijas con quienes reitera ese mismo juego que tantas veces la ligó a su gemela? ¿Quién de las dos hoy enfrenta su dignidad a una de las formas más concretas de la vida: la enfermedad incurable que quiere alejarla? ¿O solidariamente cambiaron el signo de su futuro, gemelas al fin?

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